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El miedo a los petardos (fuegos artificial) es un problema que afecta a muchos perros, y por lo tanto, a sus dueños.

Aclaremos que el miedo es algo normal. Es una respuesta ante los riegos que nos mantiene vivos. El miedo a los abismos evita que nos acercamos a los precipicios. Es bueno tenerle miedo a la electricidad, pero no pánico. El pánico es algo distinto al miedo, es una sensación de duración breve pero paralizante .

Y las fobias son otra cosa. En los humanos es común que se den casos de fobia a los aviones, a las serpientes, los espacios cerrados, etc.

En los perros es muy común la fobia a los petardos. La fobia es un miedo desencadenado por un estímulo que se caracteriza por las estadios de sensibilización, anticipación y elusión.

La sensibilización es lo que hace que luego que el estíimulo alcanza cierto nivel de intensidad (que puede ser muy bajo) se desencadena el miedo de perro. La anticipación es, por ejemplo cuando los perros se ponen a temblar con el relámpago porque saben que después viene el sonido del trueno. En la elusión el perro intenta escapar del estímulo.

Pero el perro se escapa de donde él identifica que proviene el estímulo. Por ejemplo, puede querer salir del apartamento, porque cree que los petardos provienen de allí.

Ante esto la actitud de la gente, muchas veces es la de asistir al animal, abrazándolo por ejemplo, lo que produce el reforzamiento de la fobia, ya que el perro consigue atención y cariño como recompensa a su conducta.

Otra gente lo interpreta como que su mascota es un animal muy sensible y que oye más que otros perros cuando esto no es así.

Este tipo de reacciones fóbicas de algunas mascotas ante los petardos se deben a que el perro no interpreta este sonido como algo normal, mientras que otros sí lo toman como algo normal.

La explicación está por el lado que el perro durante su etapa de socialización ( 2 y 3 meses aproximadamente) no fue expuesto a este estímulo y no está familiarizado con él.

Lo mismo sucede con las bicicletas, los gatos, los bebés, etc., si el perro no fue expuesto a ellos durante su período de socialización no los reconocerá como amigables.

Los cazadores les hacen escuchar algunos disparos a sus perros cuando son cachorros para que luegan no sientan miedo. Si usted quiere evitar que el perro le tenga miedo a los petardos hágalo escuchar, sin asustarlo, el sonido de un petardo, o en su defecto el estallido de algún globo, cuando es cahorro.

La solución luego de instalada la fobia, muchas veces pasa por la desensibilizando ante el estímulo. Esto se hace exponiendo al perro a un nivel muy bajo del estímulo para luego ir aumentándolo poco a poco.

También existen medicación para estos casos. Lo que no debe hacerse en ningún caso es darle sedantes de humanos al perro, acción que pueden terminar en un accidente fatal, y que en el mejor de los caso sólo le servirá para solucionar momentáneamente la situación.

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