El Pastor Alemán, es una de las razas más extendidas en el mundo. Su existencia oficial se remonta a 1898, donde en sus orígenes guardaba rebaños de ovejas en las montañas de Baviera. Su ascensión fue muy rápida y en menos de cien años se convirtió en una estrella, convirtiéndose en el perro más famoso del planeta.
Conocido en el siglo VII, en Alemania, donde llamó la atención un perro que se parecía al actual pastor alemán, aunque su manto era más claro. Sus cualidades eran las propias de un buen pastor, era un perro tranquilo, obediente, resistente y fuerte; cualidades que se pusieron de manifiesto en el siglo XIX. 
En 1899, el capitán de caballería Max Emile Fréderic von Stephanitz , en una exposición canina le gusto un ejemplar de perro pastor de color gris y amarillo, al que le dio el nombre de “Horand von Grafath” y lo situó en el primer lugar del Libro de Orígenes. Creando la raza del pastor alemán, la cual fue tomando fuerza en los años posteriores con los diversos concursos y exposiciones anuales que el capitán organizó.
Hubo un tiempo, que el Pastor Alemán tuvo otro nombre, fue después de la I Guerra Mundial, cuando el pastor alemán se introdujo en Francia y en el Reino Unido, se le llamó Pastor de Alsacia, ya que el nombre de pastor alemán les recordaba al enemigo.
Según diversos estudios, se considera que en Europa hay varios millones de perros cuya apariencia es muy parecida a la del pastor alemán puro, de los cuales solo lo son un 15%. Al pastor alemán, se le conocen muchas aptitudes para las cuales es muy eficiente y bueno. Entre ellas, lo encontramos como perro policía, de salvamento, lazarillo, de vigilancia, de defensa y de compañía.
Conocido popularmente como “perro lobo”, quizá por su aspecto que lo asemeja con el ancestro común de todos los perros, pero no por esa apariencia hay que pensar que sea especialmente agresivo. El pastor alemán, se encuentra en la lista de perros agresivos, pero como todo perro del mundo, si se les provoca, atacan. Ya que, no hay que olvidar su instinto animal. Sin embargo en esta raza, pura o no, predomina la inteligencia y la reflexión, junto a la necesidad de acción y ejercicio físico diario para quemar energías. Mezclándose en su corazón, lealtad junto una gran disposición para el aprendizaje y requiriendo en todo momento una relación de confianza reciproca con su dueño.
Tras la apariencia de un perro que impone respeto, se esconde un animal sensible, digno, valiente y sumamente fiel y agradecido a su dueño, al que superpone por encima de todo.
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